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Sonata en mi bemol mayor, D. V. 568, op. 122. F. Schubert

Submitted by on 9 octubre, 2011 – 15:33No Comment

Características más significativas en la evolución de la sonata clásica

  • Se tiende a prescindir del Minué, sustituyéndolo por el Scherzo u otra pieza de distintas características.
  • Se sustituye en el último movimiento el carácter ligero del Rondó, recurriendo al tipo forma sonata del primer movimiento u a otros como variaciones, fugas…
  • En el tipo Rondó, los estribillos centrales no están todos escritos en la tonalidad principal.
  • Libertad en la elección de las tonalidades para los cuatro movimientos de la sonata, excepto para el primero y último, que siguen siendo el de la tonalidad principal de la obra. Esta característica también se aplica a la elección de la tonalidad del tema B de la forma sonata (primer y/ o último movimiento).
  • Se amplia el Scherzo con dos Trios. El segundo Trio (Intermezzo) es más libre que el primero, su contenido musical funciona como desarrollo del primero, o es completamente distinto, incluso en el compás. Al Scherzo con dos Trios se le denomina Scherzo desarrollado, Scherzo en forma de Rondó.
  • Empleo de la escritura cíclica. Los temas no son exclusivos de cada uno de los movimientos, sino temas de la obra total (ciclo). Ampliados, reducidos, más o menos transformados, actuando unas veces en primer plano y otros de manera secundaria. 

SONATA Nº 3 EN MI BEMOL MAYOR, D. V. 568, op. 122. FRANZ SCHUBERT

Franz Peter Schubert, compositor y pianista austriaco (31 Enero de 1797- 19 Noviembre de 1828)

Siendo aún muy joven, su padre y su hermano mayor le enseñaron a tocar el violín y el piano. Cuando la familia se dio cuenta de sus habilidades, hicieron todo lo que podían con sus pocos ingresos monetarios para darle una buen educación al muchacho.

Schubert es considerado como uno de los continuadores del Romanticismo, iniciado por Beethoven.

Sus 23 sonatas, dotadas de una gran riqueza melódica y en las que hizo uso de peculiares y poco habituales células rítmicas, se inspiran al igual que las de Weber, en ciertos elementos armónicos propios del folclore, y suelen constar de cuatro movimientos.

Schubert en sus sonatas muestra una espontaneidad absoluta, no persigue efectismos que pudiera haber aumentado el interés de tales obras.

La época de Shubert no fue solo del nacimiento del Romanticismo, sino también del virtuosismo, si bien sus sonatas están carentes de virtuosismos deslumbradores. Su escritura pianística ofrece menos complicación que obras similares de Schumann o Chopin.

En las sonatas de Schubert reina casi siempre un robusto poder rítmico y pasajes llenos de ternura. Al igual que Mozart conceptualizaba las melodías en su cabeza, sin un piano, y por eso pensaba que era muy aburrido escribirlas. Fue en los últimos años de su vida cuando sufriendo de una enfermedad venérea, pensó que iba a morir pronto y se dio cuenta de la importancia de escribir todo lo que había compuesto.

La sonata nº 3 en mi bemol mayor op. 122, fue compuesta en Junio de 1817 cuando el compositor contaba con 20 años de edad. Recordemos que cuando sólo tenía 31 años fallece, pero nos dejó un incalculable tesoro en su música.

La música de su juventud es usualmente muy alegre, mientras que la de sus últimos años es más melancólica. Este periodo de su vida se caracteriza por sus pensamientos sobre la muerte, pensamientos que dominaban su mente. Una vez dijo: ” Mi paz se ha ido… y nunca la volveré a encontrar”.

Schubert admiró a muchos de los grandes compositores, especialmente a Beethoven. Le admiraba tanto que insistió en portar su ataúd y deseaba que fuese enterrado junto a él, como así fue.

Sin embargo, Schubert en sus sonatas parce estar más bajo la influencia de Haydn y Mozart que de Beethoven. Su forma no se aparta de los esquemas clásicos pero su atmósfera es más lírica que dramática, sus melodías no se prestan a desarrollos motívicos.

Nunca sobrepasó el modelo de la forma de sonata clásica, pero desde muy joven fue una personalidad singular, dotado de nuevas cualidades que hacían de él un romántico.

Entre las cualidades más destacadas de su lenguaje musical hay que subrayar que,

  • Sigue sirviéndose de los moldes clásicos. La tonalidad sigue siendo la clásica pero con una amplia concepción cromática. Escritura cromática con imprecisiones que aspiran a dar sensación de lejanía.
  • Su armonía destaca por el tránsito entre los modos mayor y menor, haciendo de las modulaciones su principal recurso expresivo. Modulaciones truncadas, que no llegan a término. Suele modular a tonalidades lejanas, y sobre todo emplea en el proceso modulatorio, relaciones por terceras.
  • Elude las cadencias conclusivas, apelando a las cadencias rotas.
  • En su música domina particularmente un lirismo melódico. La melodía es más expresiva que en el Clasicismo, con mayor riqueza de matices.
  • Emplea un amplio vocabulario armónico (acordes de sexta aumentada, dominante secundarias, el acorde de séptima disminuida adquiere nuevo atractivo armónico, etc.).
  • En sus últimas sonatas, su primer movimiento presenta una forma sonata muy extensa, debido a la expansión del segundo grupo temático.
  • Es un maestro de la paradoja armónica. Emplea notas extrañas en todas las voces que dan la sensación de nuevos acordes.

Las composiciones para piano de Schubert, al igual que su música de cámara, influyen no solamente en Schumann que decía que era “el más poético de los compositores”, sino también en Brahms y en Dvorák.

La sonata nº en Mi bemol Mayor es muy expresiva, pero las emociones son expresadas usando el idioma del estilo clásico.

Descarga: audición de la sonata op. 122. Franz Schubert:

Descarga: partitura de la Sonata nº 3 en Mi bemol Mayor, op. 122. Franz Schubert

Descarga: análisis del primer movimiento de la Sonata nº 3 en Mi bemol Mayor de Franz Schubert: pág 1, pág 2, pág 3, pág 4, pág 5, pág 6, pág 7, y pág 8.

A partir de Schubert, la sonata entra en un periodo de decadencia, debido entre otras razones a las preferencias de los compositores románticos por las piezas de menores dimensiones, de un solo movimiento. El escaso interés por este género perduró hasta los inicios del siglo XX, debido a los trazos clasicistas que connotaba la composición de sonatas.

Este género musical fue aliviado gracias a nuevas tendencias como el Neoclasicismo (con Stravinski y Bártok por un lado, y Hindemith por otro) que revivieron la estructura de la sonata para elaborar sorprendentes composiciones vanguardistas.

Posteriormente, la sonata se ha empleado como elemento de inspiración por compositores, desde Berg, Milhaud o Prokofiev, hasta Henze o Boulez.

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