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El violoncello

Submitted by on 12 septiembre, 2011 – 10:22No Comment

Ingl. violoncello; Fr. violoncelle; Al. Violoncell; It. violoncello

El violoncello es un instrumento de cuerda (cordófono), que se le conoce comúnmente como cello y representa el bajo de la familia del violín. Apareció alrededor de 1560, y convivió durante un tiempo, con su antecesora, la viola da gamba, que fue desapareciendo gradualmente.

Los bajos de la viola da braccio, construidos por los Amati, Gasparo da Saló y Maggini en las últimas décadas del siglo XVI, son verdaderos violonchelos, cuya forma, derivada del violín, los distingue de los bajos de las otras familias de instrumentos de arco. Aunque su aparición es casi contemporánea a la del violín, el violonchelo tardó mucho más en imponerse ya que tuvo que soportar la tenaz competencia del bajo de viola da gamba.
La primera música dedicada específicamente al violonchelo solista fue escrita en Italia alrededor de 1689, “Ricercari e canzoni”, de Domenico Gabrielli, y “Sonare”, de Jacchini.

Se toca con un arco, y el instrumento apoyado en el suelo y sujeto entre las piernas del violoncellista.

El mástil del violoncello se apoya sobre el hombro izquierdo del ejecutante y el instrumento descansa sobre el suelo mediante un vástago que sale del final del cordal.
El arco del cello es un poco más corto que el del violín y el de la viola. Más ancho y menos elástico. El arco se sostiene de la misma manera que el de los otros dos instrumentos, aunque está dispuesto de manera tal que el borde de las cerdas más cercano al ejecutante es el primero en entrar en contacto con la cuerda.

Otra diferencia que debe tenerse en cuenta es que las cuerdas más graves están más cerca del brazo que sostiene el arco, debido a la posición utilizada para tocar el cello.

 

Las partes del violonchelo son las mismas que las del resto de instrumentos de cuerda frotada. En la parte inferior lleva una pieza de hierro llamada pica, cuya misión es fijar el instrumento en el suelo y regular la altura del mismo.

Habitualmente las cuerdas la y re son de tripa y las cuerdas sol y do entorchadas. Ultimamente se utilizan mucho todas las cuerdas metálicas.

La cuerda la del violoncello se caracteriza por su intensidad expresiva y su potencia. Los ejemplos utilizando melodías en estos registros del violoncello son innumerables.

 

Hay poca diferencia de timbre entre las dos cuerdas más graves. Ambas tienen un sonido lleno y rico en armónicos, siendo la cuerda do ligeramente más equilibrada en el forte que la cuerda sol. En pasajes suaves, las melodías en este registro deben ser acompañadas muy levemente a fin de que se oigan y no sean tapadas.

La clave normal para el violoncello es la clave de bajo (fa en cuarta linea). La clave de tenor (do central sobre la cuarta línea) se emplea para reducir el número de líneas adicionales en los pasajes agudos, y la clave de tiple (sol en segunda línea) se utiliza cuando las notas son tan agudas que no son fácilmente legibles en la clave de tenor.

Extensión

Su registro da una octava más grave que la viola.
Las partes orquestales pueden alcanzar hasta dos octavas sobre la cuerda al aire la, sin recurrir a los armónicos; este límite agudo se puede sobrepasar una cuarta o una quinta en las partes para cello solo.

Con el armónico doce en la cuerda re, puede considerarse que se alcanza el límite más agudo en la producción de armónicos naturales en cualquier cuerda. Se toma como un efecto de color cuya realización no exige que todas las notas sean producidas por cada uno de los ejecutantes. Se puede alcanzar la serie de armónicos gracias a que se llega a las notas agudas progresivamente. Habitualmente no se sobrepasa el octavo armónico, y el violoncellista puede optar por tocar incluso éste como un armónico artificial, dos octavas más abajo de la fundamental. El séptimo armónico se evita habitualmente por ser muy flojo. La mayor longitud de las cuerdas del violoncello, permite que suenen los armónicos más agudos con más seguridad de la que se puede lograr con el violín o la viola.

La indicación que Ravel da de la altura real del sonido producido es una octava baja. El mi que suena es el sexto armónico, dos octavas y una quinta sobre la fundamental la.

El pizzicato en el violoncello es especialmente sonoro y vibrante, y tiene una utilización frecuente y variada en la orquesta. Es un medio normal para obtener un bajo armónico. Las notas graves pellizcadas dan cuerpo y transparencia al acompañamiento. En las notas agudas la calidad sonora del pizzicato sigue siendo buena una octava por encima del la al aire. Más arriba, empieza a tomar un sonido como de madera, utilizado para conseguir efectos especiales. Los armónicos, cuando son pellizcados, suenan como los del arpa. Su utilización se limita a los armónicos naturales de la octava y de la octava y quinta.

Las partes destinadas al violoncello son frecuentemente partes destinadas a la función de acompañar, o pensadas para enriquecer la textura general de la orquesta. Se puede cubrir un ámbito muy amplio y a menudo son figuraciones que necesitan una gran habilidad técnica.

Es una tarea habitual de los violoncellos el tocar las partes graves, ya sea solos o acompañados por los contrabajos. Un procedimiento habitual es escribir las mismas notas para cellos y contrabajos. Dado que estos últimos suenan una octava más grave que lo escrito, el resultado es una parte grave en octava, en la que los violoncellos refuerzan la octava de los contrabajos.

El cello puede ser al mismo tiempo un instrumento dotado de una voz tenor, como un violín una octava abajo, o bien representar la parte del bajo, para sostener la armonía y la estructura en el conjunto orquestal.

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