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Edvard Grieg. Melodía Elegíaca op.34

Submitted by on 9 marzo, 2012 – 12:02No Comment

Edvard Hagerup Grieg (1843 – 1907), pianista y compositor noruego.

MELODÍA ELEGÍACA op. 34 

Concierto en el RCSMM, Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (12-FEBRERO-2010) por el Conservatorio Federico Moreno Torroba bajo la dirección de Javier Jacinto (n. 1968. Pasajes. Guipúzcoa), compositor y director de orquesta español.

Noruega está cantada en los pentagramas del compositor nacionalista Edvard Grieg (1843- 1907). Refleja en sus obras el espíritu de las tradiciones y el color del folklore de su país.

Las “Melodías elegíacas”, op. 34, son la transcripción para orquesta de cuerda de dos de las canciones del opus 33 nº 1, ciclo escrito casi por completo en 1880.

La canción nº 1, “Heridas del corazón” se corresponde con la nº 3 del ciclo mencionado, cuyo título noruego es “Den Saarede”.

Se caracteriza por una bella y larga frase con una atractiva armonización, que sugiere un clima cercano al “Vals triste” de Sibelius. También destaca la conclusión que nos llega casi de sorpresa.

Deutsche Kammerphilharmonie, Jean Sibelius: Valse Triste

Triste y cadenciosa melodia…

Jean Sibelius (1865- 1957), compositor finlandés

Jean Sibelius escribe en 1903, el “Valse Triste” op. 44, música incidental para el poema “Kuolema”, de Arvid Järnefelt.

El trabajó le ocupó entre octubre y noviembre de ese año, listo para el estreno el 2 de diciembre.

En un tempo lento, “cansino” y con un diseño rítmico de siete notas, se enlaza el segundo tema más animado con el que el valse alcanza el clímax sonoro.

Se alcanza un final en suspensión, con tan sólo tres notas en pianissimo y con un misterioso carácter.

En el blog “Jean Sibelius en español” encontramos la siguiente información sobre el “Valse Triste” de Sibelius:

“De todos los números de “Kuolema” JS.113 hay que destacar el primero, Tempo di valse triste, que tras un revisión dio origen al arreglo de concierto del año siguiente, Valse triste, que se convertiría en una de las piezas más populares del autor.

La escena retrata el sueño de la convaleciente madre del protagonista, Paavali, bailando hasta el frenesí en una fiesta. Alguien llama a la puerta. Primero cree reconocer a su difunto marido, pero realmente es la propia Muerte. Cuando amanece la anciana ha fallecido.

Existen multitud de anécdotas sobre la composición de esta pieza, pero todas ellas parecen estar teñidas de la fantasía atribuible a su popularidad.

El hijo de Arvid Järnefelt dijo haber presenciado la súbita inspiración de la melodía del vals en una soleada mañana de verano. Un amigo de sus noches en el hotel Kämp contó sin embargo que el vals surgió al piano de una de esas noches, tras la ingesta de quinina medicinal por parte del músico, y al recordar sus días en Viena.

Curiosamente la música de Sibelius no atrajo en principio mucho más la atención que la propia obra teatral, que tuvo buena acogida por parte de crítica y público. Entonces ni Arvid Järnefelt ni Jean Sibelius se podían imaginar el futuro de aquel vals anunciador de la muerte”.

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